Elecciones con pandemia

JUL, 12, 2020 | - Por CESAR ULLOA TAPIA

Si el voto dejara de ser obligatorio en Ecuador, la mayoría de la población no iría a los recintos, más aún en época de pandemia, según la empresa que mide la opinión pública Cedatos. El descrédito por la gestión política nunca ha estado tan exacerbado, porque los motivos sobran y se expresan vergonzosamente. La gota que derramó el vaso fue el uso doloso de los carnés para personas en condición de discapacidad como si la importación de un auto Mercedes Benz podría resolver alguna dificultad para escuchar. ¿Qué relación tiene una deficiencia auditiva con un auto de alta gama? Una vez más, el país se subió al primer lugar del podio internacional de la corrupción por responsabilidad de unos pocos y afectación de todos.

En este contexto, las candidaturas van definiendo el panorama electoral en medio de las diferentes crisis y la convulsión social por el coronavirus. La renuncia de Jaime Nebot abrió más dudas ante las pocas certezas, debido a la expectativa que tenía la población acerca de su postulación. Ahora, él apuesta a una consulta popular como mecanismo para destrabar el sistema político y también orientar la conducción económica, pero sin que ello sea una garantía de nada porque nadie puede adelantarse a los resultados. De manera paralela, Otto Sonnenholzner dejó la vicepresidencia porque las encuestas le indican cierta posibilidad de éxito, aunque y contradictoriamente, el 80% de la población no sabe por quién votar.

Del otro lado, se observa la candidatura de Guillermo Lasso, quien nunca dejó de ser candidato, pero que tendrá que apretar las tuercas a la máquina, porque los hechos mencionados le complejizan aún más su carrera a la presidencia. Los votos de Nebot muy difícilmente irán para él y, por otro lado, Otto buscará restarle adhesiones con la imagen y el discurso de que la juventud se impone al viejo sistema político. Nadie puede subestimar la candidatura de la Revolución Ciudadana, pues conserva un nicho electoral desde el 2007 que en cualquier elección posibilita una segunda vuelta, es decir, entre el 20% al 25%. Pese a todo hay un vacío que puede dar paso a una nueva candidatura.

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