A tiempo estamos

FEB, 21, 2021 | - Por FABIAN CUEVA

Sabia decisión la de mi maestro de escuela, llevarnos a escuchar en la Sociedad Bolivariana del Ecuador, los ilustrados enunciados de libertad y democracia de Simón Bolívar: respeto, justicia, igualdad y virtud cívica. Mucho nos han servido.

Wilson Mera, amigo y escritor ecuatoriano, en el mismo lugar, disertó con la ponencia: El Poder Moral en el Pensamiento Bolivariano”, documento de investigación e interpretación del ideario del “gran constructor”.

Mera, resalta dos convicciones de Bolívar: la moral, componente subjetivo ético del ser humano, útil para combatir las malas costumbres públicas, la ignorancia y la injusticia, hoy tan vigentes, causas de la infelicidad de los pueblos; y,  la educativa, importante al otorgarle la categoría de salud espiritual.

Convencido de la solidez de sus conceptos: moral y educación, propuso la creación de un cuarto poder del Estado: el poder Moral, aplicable como una propuesta para el nuevo gobierno en Ecuador, porque le daría un sentido de instrumento de saneamiento al corrompido sistema en el que vivimos.

Este nuevo poder, por allí las ideas de Bolívar, estaría conformado por dos cámaras: la Moral, que castigue los vicios y premie las virtudes; y, la de Educación, para la formación de la ciudadanía, padres de familia, niños, adolescentes, jóvenes, dirigentes políticos y sociales.

Nuestra realidad, al filo del abismo, requiere de esta quimera, ficción, utopía o como quieran llamarla, si sería una revolución, sin anteponer nombres de personajes para maquillar, que no sea un timo, que no hurte con engaños y aniquile la democracia.

Testigos somos todos y todos los días, la “revolución bolivariana”, impulsó el modelo de “huida y muerte”, millones de seres humanos abandonaron su patria, para implorar un mendrugo.

Ese no fue el pensamiento de Bolívar, peor el de “agradecer la grandeza de su pueblo, a su capacidad de aguante, resistencia y sacrificio”, como cínicamente pregonó el actual dictador venezolano.

Gran aporte con el ideario de Bolívar, sin distorsiones. A tiempo estamos.

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